Can Dündar, periodista: ‘Que Erdogan gobernara solo sería un peligro para Turquía’

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Can Dündar, periodista: ‘Que Erdogan gobernara solo sería un peligro para Turquía’

En uno de los países donde más se persigue a la prensa Can Dündar (Ankara, 1961) es el periodista más acosado. Su periódico ha revelado graves escándalos del ejecutivo del islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP) y del presidenteRecep Tayyip Erdogan, su mandamás a la sombra.

Filtró un audio en el que la Inteligencia proponía un atentado de falsa bandera para justificar intervenir en Siria. Publicó imágenes de tráileres turcos con armas ocultas para alzados sirios. Lo publicado le ha costado a Dündar una petición de cadena perpetua y una campaña demonizándolo, y pese a la presión, el Cumhuriyet sigue aireando cada mañana los trapos sucios del ejecutivo. Recibe a EL MUNDO en su despacho del periódico de centro izquierda Cumhuriyet. Es afable, conciso y a pesar de la que cae sonríe. Declina ser visto como un mártir de la libertad de expresión.

P – ¿Cuántos cargos hay contra usted y su redacción?

R – No recuerdo el número total porque cambia cada día -se ríe-. Hay algunas investigaciones en los tribunales sin caso abierto, hay otras para las que jamás se abrió caso y hay casos abiertos. Hoy mismo llamaron a la puerta dos personas de la Fiscalía. De allí vienen cada día, así que la verdad es que ahora no puedo hacer un recuento. El Presidente ordena abrir un caso para cualquier crítica en su contra para controlar y presionar a la prensa, para disuadir.

P – A usted se le abrió un caso por las imágenes de los camiones con armas. ¿De qué se le acusa?
R – Nos acusan de revelación de secretos de Estado, pero de este tema sigue sin investigarse. Eso sí, Erdogan ordenó a la Fiscalía hacerlo. Como sabéis, al publicar nosotros esta noticia de los camiones con armas Erdogan dijo en televisión que esto no iba a quedar impune, que lo pagaríamos. El fiscal aún no ha contactado conmigo, pero los abogados de Erdogan piden para mí dos cadenas perpetuas.

P – ¿Cómo se censura en Turquía?
R – Primero, tienen dentro de su puño a todos los propietarios de medios, es decir, los dueños de los principales periódicos son gente dependiente de Erdogan. Ha habido importantes trasvases de capital con los que se han creado grandes conglomerados mediáticos que beben del Gobierno. Estos ‘pools’ poseen la mitad del panorama mediático. Segundo, el mismo Erdogan llama por teléfono a jefes, directores y autores de columnas, los critica, amenaza o fuerza a que se despidan. Tercero, se abren causas judiciales. Y la última que se está empleando es atacar directamente a los periódicos empleando a sus hombres fieles. No dejan ni un cristal intacto.

P – ¿Quedan medios de tirada nacional fuera del control de Erdogan?
R – Mi periódico lo está. El ‘Cumhuriyet’ no tiene nada que ver con ningún partido, institución o tercera empresa, es el periódico de una fundación. Por eso intentamos ser independientes. Es muy difícil, pero es como tiene que ser y creo que con más motivo en esta época.

P – Pero el ‘Cumhuriyet’ nació de la mano del fundador de la República turca, Mustafa Kemal ‘Atatürk’, y fue voz de su régimen…
R – Pero eso no significa tener dependencia económica ni política, sino estar bajo un paraguas ideológico. Es cierto que el ‘Cumhuriyet’ sigue su camino, cada periódico tiene su línea política. Lo importante es no depender de ella. Ni de una empresa grande, un grupo o un partido. En este sentido este sí es un periódico independiente.

P – ¿Qué le cuentan sus colegas de los medios controlados por Erdogan?
R – Los colegas que en esas redacciones actuaban con profesionalidad han perdido sus cargos o se han ido hartos de broncas…los que todavía trabajan en ellos evitan mirarnos directamente a los ojos.

P – El derecho a la información, ¿debe estar limitado por cuestiones de seguridad nacional o amenaza terrorista?
R – Como periodista creo que el derecho del pueblo de obtener información está ante todo. Proteger o guardar sus secretos es responsabilidad del Estado. Mi trabajo como periodista es defender la libertad de obtener información y difundirla a la gente, no pensar en el interés del Estado. No me pongo en el sitio del Estado, eso es cosa de éste, yo hago mi trabajo.

P – Dos columnistas del ‘Cumhuriyet’ publicaron, justo tras la masacre del ‘Charlie Hebdo’ [al que Erdogan acusó de “islamófobo”], sendas ilustraciones de Mahoma caricaturizado por esa revista. También fue atacaron por la publicación de las imágenes de los camiones… ¿cuál es el estado de ánimo en la redacción?
R – Lo ocurrido en el ‘Charlie Hebdo’ nos preocupó. Tras nuestra publicación tuvieron que cortar las calles aledañas a la redacción y policías armados restringieron el acceso. Trabajamos a la sombra de las armas. También se nos amenazó tras la noticia sobre los camionees. Pero todo esto de soportar los ataques del Gobierno ya son gajes del oficio de periodista en Turquía. Si trabajas en Turquía de periodista no hace falta solo capacidad, sino también valentía.

P – Un reciente episodio curioso fue este en que se cerró su página web por publicar el vídeo de una entrevista televisiva en la que Erdogan, tras un atentado del PKK con 16 soldados muertos, dijo que “nada de esto hubiese pasado” de haber logrado el AKP 400 diputados en las últimas elecciones generales. ¿Por qué el censor no se censuró y sí ordenó censurar a los otros?
R – Erdogan dijo algo políticamente incorrecto. Vino a decir que si le hubiesen hecho presidente ejecutivo [al reformar el AKP la Constitución con esos 400 diputados] todo esto no hubiese pasado. Luego, en la pausa televisiva vio las reacciones en Internet a sus declaraciones y empezó a acusar a la prensa de interpretar de mala fe sus palabras. Muchos medios, temerosos de represalias, retiraron lo publicado. Nosotros no, y tampoco el [periódico] Hürriyet, y por eso lo atacaron.

P – ¿Quedan resquicios para hacer buen periodismo de investigación y filtraciones?
R – Sí, el aparato del Estado tiene agujeros. Hay burócratas molestos con el devenir del Estado. Hay gente que ve que el país va hacia abajo y por eso comparten y filtran información. Pensamos que son fuentes muy importantes para nuestras noticias. El enfrentamiento de Erdogan con su ex aliado Fethullah Gülen [con muchos acólitos dentro del aparato del Estado] llevó a la filtración de mucha información porque ambos sabían mucho el uno del otro.

P – ¿Toman medidas para proteger sus fuentes y su trabajo periodístico?
R – Al principio hacíamos cosas como apagar el móvil y quitarle la batería cuando había reunión, o nos citábamos en cuartos aislados. Pero con el tiempo entendimos que ni eso servía, así que ya trabajamos con total transparencia.

P – ¿Existen en Turquía tabúes informativos comunes en todos los medios turcos, como pueden ser las cuestiones armenia o kurda?
R – Los hay hasta cierto punto, pero creo que no son tan sólidos como hace una década. Erdogan realizó aperturas sobre la cuestión kurda y armenia, y creo que eso ayudó a la sociedad a romper tabúes. Pero ahora ha hecho una marcha tras que está dañando el clima de paz que él ayudó a crear.

P – Turquía ha encarcelado a muchos periodistas locales [la mayoría kurdos, liberados durante el proceso de paz con el PKK que hoy está en la nevera]. Por otra parte últimamente se ha deportado a cuatro periodistas extranjeros. ¿Existe un trato diferencial entre los periodistas turcos y foráneos?
R – El Gobierno no separa a los periodistas según si son extranjeros o turcos, sino si están o no de su parte.

P – En perspectiva histórica, ¿estamos en la peor época para la libertad de prensa en Turquía?
R – Soy periodista desde hace 35 años, viví el golpe de Estado de 1980. Claro que entonces hubo mucha presión, pero fue una época corta, de tres años. En la actual fase llevamos 13 años. Especialmente los últimos tres o cuatro años los hemos vivido bajo demasiada presión. Estamos en una época en la que muchos periodistas están siendo despedidos, encarcelados o llevados ante el tribunal. Cuando el golpe de 1980 sí hubo mucha presión, pero no recuerdo que se despidiese a tantos periodistas. En ninguna época como en la actual se ha controlado tanto a la prensa.

P – ¿Prevé que esta tendencia de acoso a los medios se prolongue?
R – Seguirá así hasta que Erdogan se vaya. Porque él, para sobrevivir en la política, tratará de evitar toda noticia negativa sobre él. Esta última tendencia empezó tras la publicación de los escándalos de corrupción, lo que llevó a una gran campaña de censura que se extendió incluso a las redes sociales. Todo esto daña su carrera política. Por eso él intenta evitar estas noticias al máximo y nosotros intentamos publicar estas noticias al máximo.

P – ¿Y cree que esta tendencia negativa la cambiaría un hipotético gobierno de coalición, con una serie de mecanismos censores lubricados y al alcance de la mano?
R – Claro. Lo más peligroso es que Erdogan gobierne solo. Cualquier coalición o fórmula política que le limitase el poder abriría una puerta a la libertad a la prensa.

P – ¿Pero hasta cuándo durará la tendencia actual?
R – Yo no creo que Turquía pueda seguir en estas condiciones. Ni Turquía ni ningún otro país del mundo… tantas medidas de presión, una sociedad tan presionada… no, no se puede seguir así. Por eso creo que nos acercamos al fin de esta tendencia.

P – ¿Teme por su vida?
R – En la historia de este periódico se ha asesinado a muchos de sus periodistas. Como resaltaba antes, en Turquía ser periodista tiene un precio y uno debe saberlo al entrar en este sector. Cuando entramos en la redacción vemos las fotos de los periodistas asesinados y las noticias por las que mataron. Desde una de las ventanas de mi despacho se ve el Palacio de Justicia y desde la otra el cementerio [sonríe]. No se puede decir que ésta es una profesión divertida, pero por lo menos es respetable. Prefiero ser un periodista viviendo bajo amenaza que ser un presidente acusado de robo.

P – ¿Y vale la pena trabajar bajo toda esta presión?
R – Claro. Quienes en el futuro escriban la historia de la prensa dirán que hubo una época en la que la gente gritaba pese a la oscuridad. Igual esta lucha, con estas voces, resultará exitosa. Por eso pienso que más que cumplir un cargo de periodista cumplo con mi misión como ciudadano.

Fotografía: Ricardo García Vilanova.