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La puerta turca que cierra a los sirios Europa

 

Regado por la lluvia, desangelado, solo. Como una enorme boca enmudecida, aun pasando años vomitando una desgracia por víctima que cruzó su umbral.

A sí era ayer el portón, vacío, que separa la desesperada Siria de la trémula Turquía. A esta crónica le faltan decenas de miles de protagonistas. Son los desplazados de esta semana por la ofensiva del Gobierno sirio y sus aliados en el norte del país, a los que Turquía, pese a insistir en tener una política de "puertas abiertas", decidió no permitir entrar.

"¡Cuatro días! ¡cuatro días esperando!", gritaba fuera de sí un hombre sirio cuando la tosca barrera metálica de la aduana se apartó. Por fin se le permitió introducir en suelo turco, desde Siria, el ataúd con su ser querido. Sólo él y otro cadáver pudieron entrar en Turquía. 30.000 vivos, según estimó el delegado del Gobierno de la provincia de Kilis, Süleyman Tapsiz, siguieron aguardando en el lado sirio de la verja, en Bab al Salama, con los cazas rusos sobrevolando sus cabezas.

"Mi suegra y toda su familia, unos 30 miembros, tuvieron que escapar ayer [por este viernes] de Kafr Maan [norte de Alepo], por los bombardeos rusos", lamentaba Mustafa desde el lado turco del paso, mostrando una foto, en su teléfono, que aseguraba era de la mezquita destrozada por aquel ataque. "La suegra está enferma del corazón, y ahora está teniendo que esperar a la intemperie... Que Dios se apiade de nosotros", suspiró.

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„Los intensos bombardeos rusos son de los más duros desde el inicio de la guerra”

 

La nueva crisis humanitaria en Bab al Salama se debe al corte el viernes pasado, por fuerzas pro gobierno -entre ellas la aviación rusa, la milicia del partido libanés Hizbolá y milicianos iraquíes y afganos enviados por Irán - de una crucial vía de suministros entre las zonas de Alepo en manos rebeldes y Turquía, en sentido norte. Los intensos bombardeos rusos en esa área, que según testigos son de los más duros desde el inicio de la guerra, afectaron a milicianos y a civiles.

La ofensiva de los leales a Damasco, que permitió levantar un asedio opositor sobre dos ciudades, ha dejado los distritos rebeldes del este y sur de Alepo con una pequeña salida al exterior. Los opositores conforman una amalgama en la que el Frente al Nusra -Al Qaeda en Siria- y fuerzas no islamistas se alían por coincidencia en el objetivo de derrocar al presidente Bashar Asad. Son los perdedores de esta semana.

De acabar cercados en Alepo, la guerra siria entrará en fase crítica.

A media mañana de este sábado, a varios kilómetros del flanco turco de la frontera, los aviones rusos ya habían descargado varios proyectiles en Siria. "La situación en el lado sirio es muy seria. Hay miles de personas a la intemperie, protegiéndose de la lluvia bajo los árboles"

explicó por teléfono Burak Karacaoglu, responsable en la organización humanitaria IHH. Sin que nadie aclarara por qué, varios tráileres descargaron ayer a media tarde docenas de cúpulas de tiendas junto al lado turco del paso.


"La situación en el lado sirio es muy seria. Hay miles de personas a la intemperie"

 

Süleyman Tapsiz, explicó a la prensa que el plan de Turquía, que cerró el paso de Öncüpinar en marzo de 2015, es construir un nuevo campo de refugiados junto al de Bab al Salama, abierto en 2013 y con 15.000 almas. "Ahora mismo estamos repartiendo raciones de comida para 20.000 personas, pero tenemos capacidad para atender a 50.000", afirmó.

Ankara ha gastado más de 10 mil millones de euros en sus refugiados sirios

Turquía, que acoge a 2,5 millones de refugiados sirios, 230.000 de ellos en campos, no quiere abrir la verja de momento. Apuesta por atender a los desplazados en territorio sirio. Tapsiz aclaró que, en caso de necesidad, Kilis, cuyo 60% de habitantes ya son sirios, está "totalmente preparada" para acoger a todos. El delegado del Gobierno vaticinó que el número de desplazados podría llegar a 70.000 si siguen los bombardeos en la región y pidió al mundo una intervención inmediata.


"Hay un deber moral y legal de proteger a los que necesitan protección internacional [...]. Es incuestionable que la gente que viene de Siria necesita protección internacional"

La respuesta de la UE fue una reprimenda por no dejarlos entrar en Turquía. "Hay un deber moral y legal de proteger a los que necesitan protección internacional [...]. Es incuestionable que la gente que viene de Siria necesita protección internacional" dijo, desde Holanda, la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini. La UE pagará 3.000 millones de euros a Ankara para que atienda a los refugiados en su suelo y los contenga, privándolos de entrar en Europa.